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Mostrando las entradas etiquetadas como La niña del Mar

La puerta

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Quien haya perdido la esperanza y la alegría, quien ya no tenga fuerzas para nada, que llame a esta puerta. No es gran cosa: no da acceso a templos de saber ni de fe, ni tampoco al lujo, la belleza o la fama. Es solo una puerta humilde y desvencijada, donde el paso del tiempo y las penurias han dejado innumerables marcas. Desde lejos se aprecian sus crujidos y grietas: es una puerta antigua, cansada. Al que llame, que lo sepa: al otro lado no le esperan pasiones de leyenda, lugares de ensueño, cofres de riquezas. Contiene paredes, techo, suelo, algunas risas y muchas lágrimas. Pero la puerta es eterna y sabia. Y el miedo, el rencor, la envidia, la rabia… desparecen al cruzarla. Si careces de ilusión y energía, si crees que todo es en vano, apresúrate y llama. Hazlo suavemente, sin dogmas, sin violencia, sin intolerancia… …Y tuyo será el único don humano: sentir a otro colmando tu alma. Poema "La puerta" (abril...

O Fortuna

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llevo tu corazón en mí (lo llevo en el mío) nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo vaya, amor mío; y cuanto yo hago lo haces tú también, mi vida) no temo al destino (pues mi dulce destino tú eres), no deseo ningún mundo (pues radiante tú eres mi mundo, mi verdad) y tú eres todo lo que la luna siempre ha sido, y todo lo que el sol siempre cantará eres tú he aquí el más profundo e ignorado secreto (he aquí la raíz de la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece más alto de lo que un alma puede esperar o una mente, ocultar), y es el prodigio que gobierna a las estrellas llevo tu corazón (lo llevo en el mío) E. E. Cummings Versión de Elisenda N. Frisach. Poema escogido por la Niña del Mar para su esposo en el día de su aniversario. Pintura “O Fortuna” (2013) de Dan Colen .

Incolora

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Se quedó incolora como una palabra en desuso como un árbol talado. Trató de volver a pintarse sobre las rasgaduras del cáñamo. Pero con cada nuevo intento se disolvía el cinabrio, el lapislázuli, la malaquita. Su efigie era la canción silente de un armiño hibernal. Invisible y anónima desaparecía como la compasión en el trono imperial. Hasta la otra mirada; hasta la caricia tersa de una marta ajena trazando promesas. Hasta tu llegada. Poema "Incolora" (abril de 2018), de la Niña del Mar, dedicado a su esposo en el día de su aniversario. Pintura "To Be Titled" (2017), de la artista iraquí Hayv Kahraman. Jack Shainman Gallery, New York.

Flauta y Koto

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«Yo no sé amarte. Me es imposible, como en las obras románticas, languidecer hasta morir ante tu ausencia o abrir los cauces de mi sangre si me dejas. No soy capaz de adorar tu forma perfecta, pues descreo de ídolos y tú eres humano, tan mortal y tan falible como los demás. Ni puedo entregarme a una pasión fugaz, que deja a su paso cenizas y escombros, y alumbra el cinismo de los sueños rotos. Tampoco percibo cada vez que me tocas la dicha infinita de un final de película. Y junto a ti ni suspiro ni tiemblo: duermo, paseo, como, leo... Sigo siendo. Mil cosas distintas ocupan mi mente y tiempo. Perdóname. Cuánto, ¡cuánto lo siento! Yo sólo sé quererte. Corear con mi risa una de tus ocurrencias, si con ternura bromeas sobre mis carencias. Hablar durante horas en nuestro bar favorito del último gran libro que hemos leído. Entrelazar nuestros dedos cuando viene el frío, para calentar  con las mías tus manos heladas. Dejarte durmiendo los sábados por la mañana, ...

Montañas

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 "Como las montañas, juntados por el tiempo; nuestros pies arraigados en la tierra, nuestras sombras cobijando la hierba. Árboles y mares, ciudades y valles: nada escapa a nuestra guardia. Como las montañas, forjados desde el suelo, nuestros picos alzados contra las estrellas, nuestras siluetas escalando el cielo. Cuásares y lunas, soles y cometas: nada escapa a nuestro anhelo. Como las montañas, siempre uno en el otro; aves, flores, nieves, piedras nos habitan, sostén somos de la rueda infinita. Constantes e inmutables, sólidos y erguidos: todo lo abarca nuestro sentido. Tú y yo, como las montañas. Igual que ellas: hacia lo alto, hacia lo bajo. Unidos." Poema "Hacia dónde miran las montañas" (abril 2015), de la niña del Mar, dedicado a su esposo en el día de su aniversario. Canción "Such Great Heights" (2003) de The Postal Service, en versión del grupo Iron & Wine. Pintura "Alta montaña" (Hochgebirge), de Carl Gustav Carus. Óleo sobre...

Estela Plateada

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"No en la orilla, no: en el mar. Cabalgando el oscuro lomo de los corceles moteados del vacío. Solo. Como las estrellas. Sin rumbo trazando estelas en la infinitud. Mil soles han besado su piel. Caricias que evocan sus dedos cálidos, cuando de niños entrelazaban las manos bajo el cielo nocturno. ¿Era una intuición de su destino? ¿O recibió el castigo del sueño convertido en realidad? Ahora que sólo tiene ahora, que las medidas carecen de sentido, recorta su plateada silueta contra la inmensidad; y vela por ella, qué más da si ha olvidado su nombre. Porque su amor es su único hogar."     Poema de la niña del Mar, dedicado a su amado jinete plateado, el niño de la Isla, en el día de su aniversario.   Dibujo de John Buscema sobre el personaje de cómic Estela Plateada (Silver Surfer), creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1966.     "La niña del mar" se encuentra registrada bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComer...

Desde la ventana

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"Cuando ignorabas qué eran las palabras, y el mundo era nuevo como una mañana, una noche reconociste su pálida tez. ¿Cuál era el jeroglífico ignoto que tu espíritu se empeñaba en descifrar? ¿Era el recuerdo de un sueño, de una vida pasada? Una luz azulada emanaba de su redondez. Tus ojos, tus labios, tus brazos, se abrieron, ansiosos, a su presencia alba y callada. Sorbiste su aliento de plata con avidez. Alguna vez creíste que lloraba, mil hilos negros surcando su rostro. Pero no había nada; estéril y fría, era la entrada a ti mismo, a tu mirada. Existía en total estolidez. Donde había un sol brillante era en tu pecho; lo que su luz de diamante emulaba era tu reflejo. Moviendo mareas, guiando navíos, pendía a lo lejos, abstracta y sin dueño. Nunca fue tan bella como la pintabas. Sólo un enigma atesoraba su desnudez. ¿En qué lugar se escondía la mágica escala con la que hender su soledad? Comprendiste que era la clave de acceso, la puerta de umbral. Y si la cruzabas, ah, si...

Gapstow Bridge

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"Cuando, dormida tú, me echo en tu alma, y escucho, con mi oído en tu pecho desnudo, tu corazón tranquilo, me parece que, en su latir hondo, sorprendo el secreto del centro del mundo. Me parece que legiones de ángeles, en caballos celestes —como cuando, en la alta noche escuchamos, sin aliento y el oído en la tierra, trotes distantes que no llegan nunca—, que legiones de ángeles vienen por ti, de lejos —como los Reyes Magos al nacimiento eterno de nuestro amor—, vienen por ti, de lejos, a traerme, en tu ensueño, el secreto del centro del cielo." Dedicado en el día de su aniversario a mi amante y amada, mi amiga y esposa, el amor de mi vida, la niña del Mar.  Poema de Juan Ramón Jiménez, escrito en Nueva York el 9 de abril de 1916, incluído en su obra "Diario de un poeta reciencasado". Instantánea del puente Gapstow en Central Park (Nueva York) realizada en 1960. Canción 'Curtains...

Love Ever After

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"Por mucho que el mundo se adscriba   infinitas veces con infinitas formas a la nada, nunca pierdas la fe, nunca desesperes: recuerda que estoy y estaré a tu lado, hoy y mañana.   Porque lo haces tú, yo existo, para dar réplica a tu sonrisa, tu voz y tus palabras. Junto a ti encuentro la pérdida ignota, la senda invadida de flores, la magia ya olvidada. Eres y me haces ser, y concentras en ti mis pensamientos, mis anhelos   y mi alma." Poema de la niña del Mar, dedicado a su amado el niño de la Isla en el día de su aniversario. Fotografía de Lauren Fleishman de su serie "Love Ever After" .       "La niña del mar" se encuentra registrada bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España .

Mecánica celeste

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Las magnitudes molestaban mi sentido. Pero tú te diste, presente inevitable, sin nada a cambio; te sedimentaste en el álveo de mis venas. Cada esquirla orientaba mi ventura, cada prolapso fue resurrección... Y arrolló la broza la fe de tu galerna. Ahora, instalados en la pausa, el orbe se completa: el uno existe, sólo. Afuera, infinitos faros boquean en la oscuridad. Poema 'Mecánica celeste' de la niña del Mar, dedicado a su amado el niño de la Isla en el día de su aniversario. Pintura de la serie 'Outer Space' (2007) de Rafal Bujnowski.

Paso de dos

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Hace años, la Que Entonces Era tuvo un sueño. Se veía princesa de los bosques, reina de las mareas y emperatriz de las estrellas. Anhelaba ser princesa de los bosques porque el color verde de los árboles y el cromatismo de las flores le recordaban los veranos con su madre, cuando el estío era más fresco y la brisa de la montaña despeinaba sus cabellos oscuros; las mareas, en cambio, encarnaban el eterno y misterioso devenir del mar, y sabía que sólo podía domeñarlas el vértigo adolescente del náufrago al buscar la orilla en un océano sinfín; pero para poder gobernar soles que rasgaban el negro telón de la infinitud no bastaban cohetes, o esferas celestes, o naves espaciales: era necesaria la corona del sabio que por igual regía dentro y fuera, ayer, hoy y mañana, y que ella quería portar aunque sangrase su frente. Sin embargo, la Que Ahora Es creció y fue dejando, una a una, sus ilusiones; primero descubrió que era alérgica al polen y que, por tanto, nunca podría señorear las m...

El niño de la Isla

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"Las huellas de su sangre en las dunas delatan el origen del desierto. El salitre, jinete de la brisa, acaricia su rostro. Un día llegará inocente como una canción de cuna. La espuma de la eternidad lamerá su piel. Y al fin la sombra del vergel marino secará sus lágrimas… …e iluminará su ayer". Poema de la niña del Mar. Dedicado al niño de la Isla. Fotografía de la película 'los cuatrocientos golpes', de Françoise Truffau.