El cumpleaños



"Amor feliz. ¿Es normal,
es serio, es positivo?
¿De qué le sirven al mundo dos seres
que no ven el mundo?

Enaltecidos mutuamente sin merecerlo,
dos cualesquiera entre un millón, mas convencidos
de que les sucedería. ¿En recompensa de qué? De nada.
La luz cae de ninguna parte.
¿Por qué da en ellos y no en otros?
¿Ofende a la justicia? Sí.
¿Infringe las normas establecidas con esmero,
despeña la moraleja desde la cumbre? Infringe y despeña.

Mirad a los felices:
¡Si al menos se escondieran un poco,
si fingieran agobio para reconfortar a los amigos!
Escuchad cómo ríen: es una afrenta.
En qué lengua hablan, al parecer comprensible.
Y esos ceremoniales, esos miramientos,
esas primorosas y mutuas atenciones,
¡diríase un complot a espaldas de la humanidad!

¿Qué ocurriría
si su ejemplo se imitara?
A qué recurrirían la religión y la poesía,
qué sería recordado y qué olvidado,
quién eligiría permanecer encerrado en el círculo.

Amor feliz. ¿Es necesario?
El tacto y el juicio obligan a silenciarlo
como si fuera un escándalo de las altas esferas de la Vida.

Los bebés espléndidos nacen
pero nunca lograrán poblar la tierra
ya que pocas veces sucede.

Que quienes no conocen el amor feliz
sigan afirmando que no existe un amor feliz en ningún sitio del mundo.

Con esa creencia les será más fácil vivir y también morir."

Poema "Amor feliz" de Wisława Szymborska.


Dedicado en el día de su aniversario a mi bella y bondadosa amada en cuyo humilde corazón encuentro todo un cosmos en el que orbitan en armonía la ternura, la compasión, el sacrificio y el amor puro.
Gracias por nacer, mi Niña del Mar.

 

Pintura "El cumpleaños" (1915) de Marc Chagall, dedicada a su esposa Bella Rosendfeld. Óleo sobre lienzo. The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.

Pieza musical "Lir" (1984) de Wim Mertens.



El Bardo





"A veces en desgracia, ante el oro y los hombres,
lloro mi soledad y mi triste abandono
y turbo el sordo cielo, con mi estéril lamento
y viéndome a mí mismo, maldigo mi destino.

Envidio al semejante más rico de esperanzas
y sus bellas facciones y sus buenos amigos.
Envidio a este el talento y al otro su poder
y con lo que más gozo, no me siento contento.

Ante estos pensamientos yo mismo me desprecio.
Felizmente te evoco y entonces mi Natura,
como la alondra al alba, cantando toma altura,
para entonar sus himnos a las puertas del Cielo.

Me da sólo evocarte, dulce amor, tal riqueza,
que entonces, ya no cambio, mi estado por un reino."

  

Soneto nº29 (1609) de William Shakespeare.
Versión lírica de Ramón García González (en versos alejandrinos blancos).


 

Dedicado en el día de su aniversario a mi sensible y culta esposa, amante del teatro y la poesía, gran admiradora del inmortal Bardo de Avon. 


Canción "There Is a Light That Never Goes Out" (1986) del grupo inglés The Smiths.

Fotografía del juguete dedicado a Shakespeare de la compañía LEGO.